Categoría: Cine, Hombre

FEBRERO – MARRO

Víctor Romo Valencia es de esas personas que he conocido por accidente y resultó ser una persona más interesante que un simple contacto extra en el messenger.

Lo reconozco por su afición al café y su estilo de turista perdido. Así es el Marro que yo conocí cuando nos encontramos después de no-sé-cuantas horas de conversaciones virtuales, y me tocó el gusto de verlo pasar de ser un soñador a alguien que trabaja haciendo sus sueños realidad. Apasionado del cine y perpetuo creativo, él es el Señor Kong para mí, y ahora se los presento.

Nombre completo

Víctor Manuel Romo Valencia

Nombre artístico, seudónimo y/apodos.

Marro, el pequeño mono, ¡¡el hijo de la ch#*#$%@ ese!! depende quién me hable y de qué ánimo esté.

¿A qué te dedicas?

Producción cinematográfica y guionismo.

¿Por qué decidiste trabajar en ello?

Vocación. Terquedad. Accidente. Jajajajajaja.

¿Cuál fue tu primera experiencia profesional?

Fue en una película que se llama 180º del director Fernando Kalife (7 días). Lo conocí en Aguascalientes mientras buscaba locaciones precisamente para hacer esa película. Al final no la hizo aquí, la hizo en Monterrey, y me fui a vivir allá a trabajar en la peli asistiendo la Coordinación de Producción. Fueron seis meses en los que disfruté y apendí mucho de ésta experiencia.

¿Qué crees que hace especial tu trabajo?

Varias cosas. La gente cree que cine es glamour, peeeero más bien es mucho trabajo, jornadas de 12, 16 o más horas. Y al menos a mí, no una, sino varias veces al día me asalta la idea de: ¿qué chingados haces aquí? ¿por qué no fuiste abogado? jajajaja, pero la realidad es que al final del día, dices chido, valió la pena y más cuando ves los resultados de todo el esfuerzo en la pantalla, un esfuerzo que obvio no es sólo tuyo sino de toda la banda que hace una película. Es tanto el tiempo que pasas en un set, que las personas con las que trabajas terminan por volverse parte de tu vida, los ves más que a tu familia!!!
Pero supongo que lo que hace aún más especial mi trabajo, es que jamás ningún día va a ser igual al anterior…

 

¿Qué influye en tu trabajo?

Creer en lo extraordinario de lo ordinario, fijarme en lo que pasa todos los días y disfrutar contarlo.

¿Qué le dirías a alguien que quiera empezar en el medio?

Que corra antes de que sea demasiado tarde!!! brrrrrr… no.
Creo que lo primero es tener claro “qué” quieres, y luego buscar hacerlo sin hacer caso a voces que te digan que no se puede, claro que se puede, la cosa es buscar las oportunidades y ¿por qué no? crearlas también. Aquí les haría hincapié en que hay que prepararse; y tener claro que eso cuesta tiempo, esfuerzo y por supuesto dinero. Jamás hay que pensar que ya lo sabes todo, nisiquiera porque ya acabaste la escuela, el mundo no es un salón de clases, ni la sala de tu casa, así que hay que ser humilde aceptar críticas y seguir preparándose.
Creo que el resto ya depende de la vocación, de ser perseverante y no quitar el dedo del renglón . Y también, en cierta medida, hay que dejarle algo a la casualidad ¿no?, esos accidentes cotidianos que te llevan a estar en un lugar en un momento determinado. Cuando terminé el primer proyecto que hice en Monterrey, pasaron los meses y no salía nada nuevo, empezaba a hacerme a la idea de que tal vez ya no pasaría pssss eso… nada… Así que mientras decidía pa dónde jalar, empecé a tomar un taller de guión individual en D.F. con una directora a la que admiro y quiero mucho Carolina Rivas. Así, cada fin iba y venía a tomar mi clase y el resto de la semana trabajaba escribiendo. El rollo es que de lunes a jueves, llegaba a una terraza en un café que está en el sur y me sentaba a trabajar como el ideatico que soy, siempre en la misma mesa. Una vez pasé y “mi mesa” estaba ocupada, así que decidí simplemente no llegar, en ese momento, la mesa se desocupó y me regrése. Ese día, coincidí con una persona que hablaba por teléfono frente a “mi mesa” , y que resulto ser quien a la vuelta de los días me llevaría a trabajar en mi segunda película: Abel, de Diego Luna. De ahí salté a otro proyecto, también de Canana, y luego a otro y así hasta la fecha. Brrrrrrrr, en fin, el rollo aquí, es que no hay una receta y cada quién debe buscar su propio camino, creo.

Unas últimas palabras para nuestros lectores

Adiós.

         

         

    

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